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Lely y Acorn se unen para compensar las emisiones de CO2

202316 oct9:00 a. m.

Lely se complace en anunciar su asociación con Acorn. Además de reducir las emisiones de CO2, la empresa asumirá la responsabilidad de todas las emisiones de sus propias operaciones en 2023. Con la compra de las unidades de eliminación de carbono, Lely está compensando alrededor de 7.200 toneladas equivalentes de CO2. Con ello, la empresa familiar también da un impulso positivo a una agricultura más sostenible y las Unidades de Eliminación de Carbono generan una fuente de ingresos adicional para los pequeños agricultores.

CO2 neutro en 2030


Además, Lely está explorando las posibilidades de capturar y compensar las emisiones de CO2 junto con los agricultores de Lely. Actualmente se están llevando a cabo dos proyectos piloto con este fin en los Países Bajos.

CO2 neutro en 2030

Lely aspira a ser neutro en CO2 en lo que respecta a sus propias actividades empresariales para 2030. Para ello, Lely ha definido un plan de reducción de CO2 en línea con el Acuerdo sobre el Clima de París. Además, la empresa asume la responsabilidad directa de sus emisiones en 2023 compensando todas las emisiones de sus propias actividades empresariales este año. Lely lo consigue comprando Unidades de Remoción de Carbono (CRU) a través de Acorn, una iniciativa de Rabobank. Cada CRU representa una tonelada de CO2 absorbida de la atmósfera. En 2023, Lely compensará unas 7.200 toneladas equivalentes de CO2.

Lely está explorando las posibilidades de capturar y compensar también las emisiones de CO2 junto con los productores de Lely. En la actualidad se están llevando a cabo dos proyectos piloto en los Países Bajos con este fin: un proyecto con ZLTO para los agricultores de tierras minerales y un proyecto con Valuta voor Veen, destinado a los agricultores de turberas. Además, Lely está estudiando proyectos en todo el mundo.

Capacitar a los pequeños agricultores

Acorn ayuda a los pequeños agricultores de África, Asia y América Latina a plantar árboles entre sus cultivos: la llamada agrosilvicultura. Esto garantiza una mayor resistencia al cambio climático, más biodiversidad, mejor calidad del suelo y, a menudo, una mayor producción de alimentos.

Además, a medida que estos árboles crecen, absorben CO2 de la atmósfera y lo retienen. Acorn mide la cantidad de CO2 almacenada y la convierte en Unidades de Eliminación de Carbono de 1 tonelada de CO2 que se venden a empresas responsables. Del precio de venta, el 80% revierte finalmente en los productores.

De este modo, la venta de CRU es un incentivo positivo para que los productores adopten una agricultura regenerativa. Lely considera importante apoyar a los productores para que sus producciones sean más sostenibles y desarrollen un modelo de futuro.Además, con la compra de CRU, Lely contribuye a reforzar la posición de los pequeños agricultores de Kenia.

Hacia la producción del futuro

Lely se enorgullece de ser la primera empresa holandesa del sector agroalimentario en asociarse con Acorn. Esta cooperación es un paso importante hacia la visión de Lely de la producción del Futuro, en la que la empresa quiere contribuir positivamente a los retos de la producción láctea mediante innovaciones. Esta visión se centra en cinco áreas de impacto, que incluyen la mejora de los modelos de ingresos de los productores y una producción más sostenible. La misión de Lely es colaborar con los productores para conseguir un sector de producción láctea sostenible y con futuro.

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No es opción, es estrategia

La ciencia lo confirma: cada 100 gramos adicionales de ganancia diaria de peso (GDPV) en la crianza se asocian a entre 250 y 300 litros más de leche en la primera lactancia (Soberon et al., 2012). Dicho de otro modo: la lechería del mañana se empieza a construir en la crianza

El desafío es que la crianza convencional exige una constancia difícil de mantener: preparar sustituto siempre igual, medir temperaturas, higienizar baldes, cumplir horarios aun en días de franco. Basta un error en la mezcla o una toma retrasada para comprometer la salud. Las consecuencias: diarreas, bajas GDPV, mortalidad y extensión innecesaria de la crianza.

La precisión de la tecnología aplicada a la crianza
El Lely Calm se diseñó para reproducir la forma más natural de alimentarse del ternero: pequeñas porciones, varias veces al día, siempre a temperatura ideal. El equipo identifica a cada animal, prepara la ración al instante, la entrega y registra los consumos.

Capacidad: hasta 120 terneras.
Estaciones de toma: 4 por alimentador.
Corrales sugeridos: 20–30 animales por estación.

Además, cada alimentador se conecta a CalfCloud, una plataforma digital que ofrece gráficos y reportes individuales. Allí se monitorea el consumo por día y por toma, la velocidad de succión, las visitas sin ingesta y las interrupciones, todos indicadores tempranos de enfermedad (Svensson & Jensen, 2007; Conboy et al., 2021).

Bienestar y socialización desde el inicio
El Lely Calm se integra a un sistema de crianza grupal. Al crecer en corrales de 20–30 animales, las terneras aprenden unas de otras: juegan, imitan comportamientos y consumen más iniciador. El resultado es un aumento en la GDPV y una mejor adaptación futura al rebaño adulto (Costa et al., 2016).

Del balde a la gestión
La automatización no reemplaza al operario, sino que lo libera de las tareas repetitivas. Según Sinnott et al. (2021), la mano de obra se vuelve 39% más eficiente. Esto significa menos horas lavando baldes y más tiempo observando animales. En la rutina diaria, el personal pasa a enfocarse en los más jóvenes o enfermos, revisar alertas, traer atrasados y aplicar tratamientos, con información de fácil acceso en el sistema.

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