• Alimentación
10 mar15:18

Lely Vector en el corazón de una explotación de vacuno de carne

En nuestra explotación familiar, la EARL Bérard Beauvais, situada en el oeste de Francia, el robot de alimentación Lely Vector ha cambiado radicalmente nuestra forma de trabajar. Ahorro de tiempo, rendimiento animal, confort de trabajo… comparto aquí mi experiencia sobre esta transición hacia la alimentación automatizada en la fase de engorde.

Al frente de la EARL junto a mi esposa y dos empleados, gestionamos 166 hectáreas compuestas por praderas permanentes, cultivos y manzanos para sidra. El rebaño cuenta con 140 vacas de carne para un total de 350 bovinos, complementado por cuatro naves de patos en fase de engorde. Una explotación a escala humana, pero con necesidades técnicas complejas, especialmente en materia de alimentación.

 

Antes del robot: una organización pesada y poco flexible

Antes de la llegada del Vector, la alimentación de los animales se realizaba con un Unifeed y una desenrolladora de paca, lo que requería dos tractores y entre 2 y 3 horas de trabajo al día. Realizábamos dos distribuciones diarias: un Unifeed para los torillos de cebo y otro para el resto del rebaño (terneros, gestantes, novillas…).

Las raciones no estaban adaptadas a cada lote, lo que limitaba la precisión de la alimentación. Para favorecer la ingesta y reducir los rechazos, también era necesario arrimar el forraje varias veces al día, lo que suponía más tiempo de trabajo. Además, dejar la alimentación en manos de una tercera persona podía generar errores que provocaban fluctuaciones importantes respecto a nuestros objetivos de GMD.

Nuestro objetivo era automatizar para ganar tiempo y precisión. La elección del Lely Vector estuvo motivada por la voluntad de asegurar una alimentación más fiable al mismo tiempo que optimizábamos nuestro tiempo de trabajo. Tras varias visitas a explotaciones equipadas y un encuentro con Lely en el Space 2015, decidí dar el paso. Al estar familiarizados desde hace tiempo con herramientas digitales, no tuvimos ninguna dificultad particular en la puesta en marcha del sistema.

 

Un día a día transformado

Hoy el tiempo que dedicamos a la alimentación se ha reducido a menos de una hora al día. Las tareas más exigentes han desaparecido: ya no es necesario arrimar el forraje ni realizar manipulaciones pesadas. Solo queda aprovisionar la cocina del Vector, una operación sencilla y rápida.

El robot nos permite ahora distribuir 7 raciones diferentes, adaptadas a la edad o al estado fisiológico de los animales. Esto era impensable con nuestra organización anterior y nos permite valorizar mejor nuestros alimentos.

 

Ahorro de combustible y tiempo reinvertido

Desde que dejamos de utilizar los tractores para la alimentación, hemos podido reinvertir las horas ahorradas en el desarrollo de una nueva actividad: los patos.

Y, contrariamente a lo que podría pensarse, el robot no nos aleja de nuestros animales. Al contrario: nos libera tiempo para observarlos, vigilarlos y hacer un seguimiento más cercano. Es esencial para mantener un rebaño tranquilo y equilibrado.

 

Acompañamiento y fiabilidad

El Lely Center asegura un seguimiento 24/24 muy eficaz. En caso de necesidad, la reactividad está garantizada: tuvimos un incidente excepcional que se resolvió en menos de 24 horas.

El coste de mantenimiento representa un gasto a tener en cuenta, especialmente en el sector de vacuno de carne, donde los márgenes suelen ser más ajustados. No obstante, sigue siendo una inversión coherente teniendo en cuenta los beneficios en tiempo, regularidad y confort de trabajo.

 

Los efectos positivos no se hicieron esperar

  • +50 g/día de GMD ganados simplemente gracias a la regularidad.          
  • Una mejor eficiencia alimentaria en todo el rebaño.         
  • Vacas en mejor estado corporal a la salida del invierno, con la misma ración que antes.
  • Al menos 1h30 de tiempo de trabajo ahorrado al día.
  • Muy pocos rechazos, incluso con forrajes de calidad variable, sin impacto notable en la calidad global de la ración.

 

Aquí nuestro robot distribuye pequeñas cantidades aproximadamente cada 1h30, lo que garantiza una alimentación siempre fresca a disposición. Esto estimula la ingesta sin crear sobrecarga en el comedero.

 

Mi balance en 3 palabras: eficacia, serenidad, fiabilidad

Si tuviera que resumir lo que el Vector ha aportado a nuestra explotación, diría:

  • Eficacia, con una alimentación precisa y optimizada.
  • Serenidad, gracias al ahorro de tiempo y a la regularidad.
  • Fiabilidad, con un sistema que funciona de forma continua